Aprendiendo en el camino

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Hace unas semanas tuve la buena fortuna de enfrentarme al desafío de trabajar para un cliente en el extranjero y fue tan intenso y enriquecedor que sólo puedo sentir gratitud por lo aprendido. Porque sí, fue mucho lo aprendido. De allí se desprende esto:

La fotografía no es un camino fácil, en el mundo hay millones de personas haciendo lo mismo que tú e incluso mejores que tú. Esto ya lo sabía, desde hace años, sólo que hay circunstancias que te ponen nuevamente frente a esta verdad. En lugar de dejarte aplastar por este hecho, toma tu cámara y ponte a fotografiar. Experimenta, deja que las preguntas surjan y alimenta tu curiosidad. Y no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy pues mientras te quedas pensando en lo largo que puede ser el camino, muchos ya han comenzado a dar los primeros pasos y ¡están agarrando impulso para llegar lejos! Recuerda que si bien hay millones de personas haciendo lo mismo, sólo tú puedes hacer “Esa Foto”, mirar el mundo de “Esa Manera”. No olvides que la diferencia la haces tú, con tu propia visión.

Conéctate con lo que alimenta a tu alma no con lo que dicen los demás que deberías fotografiar. Hoy día vivimos en una sociedad consumidora de imágenes con un fácil acceso a las cámaras fotográficas y un mundo virtual enmarcándolo casi todo. Muchos de mis alumnos creen que deberían estar haciendo otra fotografía (para poder vivir de ello) y no la fotografía que les gusta. Creo que uno debe ser firme en su propósito de aprender y desarrollarse en el campo fotográfico pero no a expensas de su alma creativa. No escuches a los que dicen que son los que saben pues nadie realmente sabe. La única persona que puede saber la fotografía que quiere hacer eres tú y la única persona que sabe en el fondo de su corazón cuál camino tomar, eres tú. Nadie tiene derecho a decidir sobre tu estilo ni juzgarlo. El estilo no es técnica, el estilo es lenguaje y sólo tú puedes hablar con tu propia voz. La técnica sólo te dará las primeras palabras de tu propia gramática visual, el medio para traducir con tu propio idioma.

Cartier-Bresson decía que había que esperar “el momento decisivo” para obturar... Creo que lo realmente importante es escuchar a tu corazón y obturar. Una cosa es la espera y otra muy distinta la observación. Puede suceder que mientras esperas “Esa Foto”, otra mucho más interesante esté pasando a tu lado para no volver. La observación, en cambio, te permitirá ver todos los posibles lados de una posible foto. Observa, sé consciente y obtura. ¡Y escucha a tu corazón, no a los “likes” de Facebook, por favor!

Cuida a tu cliente, comunícate siempre y no dejes ningún detalle para conversar luego. Esto es algo muy pero muy importante si piensas vivir de lo que haces. En el caso de la fotografía, que se ha vuelto tan virtual (archivos digitales, nubes donde guardar archivos, enlaces para descargas, contratos en pdf,  facturas con firmas digitalizadas, etc.) no todos los clientes están al tanto del proceso de creación de una imagen. En una conversación con uno, me comentaba lo difícil que era no sentir que se quedaba sin nada en las manos al pagar por un trabajo que sería luego compartido vía Pen Drive o enlace. Y tiene toda la razón de sentirlo así pues ciertamente ha pagado por un trabajo que en su terminación sigue siendo virtual incluso si tuviera algunas copias impresas en sus manos (esto me recuerda a lo efímero que puede ser el arte, en cierto modo). De esta conversación he aprendido la importancia de explicarle a mi cliente sobre el procedimiento, sobre cómo será el trabajo y cómo será entregado el trabajo final, de manera detallada punto por punto en reunión previa y por escrito después de la reunión. Así las dudas son menos y la comunicación se amplifica dejando un canal abierto para mantener el vínculo lo más simple posible.

Cuida tu autoestima y el valor de tu trabajo. Importantísimo también (sobre todo, diría). Quizás porque precisamente trabajamos con archivos virtuales, nosotros, fotógrafos, sufrimos de una auto depreciación de nuestro propio trabajo. Quizás necesitamos explicarnos - así como hacemos con nuestro cliente- que si bien es virtual, estos archivos son en sí mismos obras de arte y en consecuencia tratarlos –y tratarnos- de mejor manera. Esto implica una revalorización desde lo creativo hasta lo económico en nuestro trabajo. Ten en cuenta que casi siempre el cliente querrá negociar el precio que ofrezcas y seguramente te dirá que hay muchos que harían el mismo trabajo por menos dinero. Sólo depende de ti que valores tu trabajo y que eduques a tu cliente. Sólo tú puedes hacerlo y nadie más que tú. Y sólo tú puedes recordar que nadie más hará el trabajo que tú harías pues nadie ve al mundo como lo ves tú. Nadie. Sólo tú.

Las redes sociales son sólo una plataforma. Aprovéchalas en ese sentido pero que no te esclavicen ni moldeen tu trabajo. No necesitas un millón de “likes” para sentir aprobación pues si tú mismo no apruebas tu propia creación, no importa lo que opinen los demás, sinceramente. La aprobación de tu trabajo así como el amor por él debe venir de ti mismo. Repítelo cien veces dentro de ti y ¡grábatelo! Vuelvo al mismo punto, lee con atención: ¡que las redes sociales no te esclavicen ni moldeen tu trabajo, por favor!

No permitas que nada ni nadie apague tu lamparita. Que esa luz que brilla infinitamente dentro de ti te guíe, te lleve por los caminos que debas recorrer sabiendo, confiando en tu sabiduría y en tu corazón. La fotografía es sólo un medio más para que digas aquello que quieres decir así que escúchate, pon en claro el mensaje y prepárate para decirle al mundo lo que quieras decir sea a través de una foto de algún atardecer, de un retrato, de una novia emocionada hasta las lágrimas en el altar, de un insecto, de una botella de vino para catálogo, de una manifestación popular, de alguna mancha abstracta tiñendo una pared o una foto  de un recital... Cada imagen, cada foto, contará nuestra historia humana en el futuro –inmediato o no- y tú eres parte de ello. No lo olvides.